Conciliar trabajo y cuidados por la equidad laboral

En el estado de Nuevo León, las mujeres son pieza clave del desarrollo económico y social. Sin embargo, su participación en el mundo laboral sigue marcada por una carga desigual: además del trabajo remunerado, dedican más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

Según datos del Consejo Cívico de Nuevo León, en Nuevo León, las mujeres trabajan en promedio 13.7 horas al día, sumando empleo formal e informal, tareas del hogar y cuidado familiar. En contraste, los hombres trabajan 12.1 horas diarias. Las mujeres dedican al trabajo no remunerado (como limpieza, cocina, cuidado de hijos o adultos mayores), 8 horas diarias, mientras los hombres apenas 3.6. En el cuidado directo de personas, la diferencia es aún mayor: 3.5 horas para ellas, frente a 1.3 para ellos.

Este escenario refleja una de las grandes barreras que enfrentan las mujeres para desarrollarse plenamente: la dificultad de conciliar su vida profesional con la personal. La sobrecarga de responsabilidades muchas veces las lleva a optar por empleos informales, renunciar a oportunidades o postergar su crecimiento.

Según un estudio de la UANL, en la zona metropolitana de Monterrey las mujeres realizan el doble de trabajo doméstico que los hombres. Esta situación impacta su salud física y emocional, limita su tiempo libre y refuerza roles tradicionales de género.

Además, se estima que el valor económico del trabajo doméstico no remunerado en Nuevo León fue de más de 333 mil millones de pesos en 2023, de los cuales el 70 por ciento fue realizado por mujeres, sin que exista pago, seguridad social o reconocimiento.

Es de suma importación crear políticas públicas y cambios culturales, hay acciones individuales y colectivas que pueden marcar una diferencia algunas de ellas pueden ser:

A nivel personal y familiar:

  • Repartir tareas: fomentar acuerdos justos entre parejas y familiares.
  • Organizar el tiempo: priorizar actividades y establecer horarios claros para cada área.
  • Buscar apoyo: crear redes comunitarias de cuidado compartido

Ámbito laboral:

  • Promover la flexibilidad: esquema hibrido o jornada escalonada.
  • Fomentar corresponsabilidad: licencias de paternidad, horarios con enfoque familiar

Desde el sector público:

  • Impulsar el Sistema Estatal de Cuidados, para ampliar el acceso a guarderías y apoyos para personas dependientes.
  • Reconocer el trabajo no remunerado en políticas sociales y económicas.

Las mujeres en Nuevo León están presentes en todos los sectores: lideran negocios, sostienen familias dinamizan la economía. Pero su doble jornada sigue siendo una deuda pendiente con el sistema. Conciliar trabajo y vida familiar no debe recaer solo en ellas. Es momento de que empresas, gobierno y hombres asuman su parte. Solo así se construirá un futuro más justo.  

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