Capacitación es clave para competitividad e inclusión social

En un entorno laboral en constante transformación, la capacitación se ha convertido en una herramienta esencial para fortalecer las habilidades de la fuerza de trabajo en México. Frente a los desafíos que imponen la digitalización, la automatización y los nuevos modelos productivos, la formación continua se perfila como un elemento clave para mejorar la competitividad, la productividad y la inclusión social.
La capacitación laboral comprende todas aquellas acciones destinadas a desarrollar, actualizar o perfeccionar las competencias de los trabajadores, permitiéndoles desempeñarse con mayor eficacia y adaptarse a los cambios del mercado. En México, tanto instituciones públicas como empresas privadas han impulsado diversos programas orientados a este objetivo, aunque aún existen retos importantes en su cobertura y efectividad.
De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, menos de la mitad de las empresas mexicanas (alrededor del 44 por ciento) ofrece programas formales de capacitación a su personal. Esta cifra revela una brecha significativa si se considera que, según estudios de OCC Mundial, la formación continua contribuye directamente a incrementar la productividad y el compromiso de los trabajadores. No obstante, un 24 por ciento de los empleados afirma no haber recibido ningún tipo de capacitación desde su ingreso a la empresa.
La transición tecnológica también ha generado nuevas necesidades formativas. Una encuesta reciente de PageGroup y WeWork mostró que nueve de cada diez trabajadores consideran indispensable capacitarse en el uso de herramientas de inteligencia artificial, pero solo el seis por ciento cuenta con apoyo institucional para hacerlo. Esta falta de preparación digital representa un desafío urgente para las organizaciones que buscan mantenerse competitivas en un entorno globalizado.
Por otra parte, los programas de capacitación pública han cobrado relevancia como mecanismo para reducir brechas de desigualdad. En la Ciudad de México, por ejemplo, la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo ofrece cursos dirigidos a mujeres jefas de familia, jóvenes y adultos mayores, con el objetivo de impulsar su inserción laboral. Asimismo, el Instituto Mexicano del Seguro Social, a través de su estrategia ELSSA (Entornos Laborales Seguros y Saludables), promueve la formación en prevención de riesgos y salud ocupacional.
El fortalecimiento de la capacitación laboral no solo impacta en el desarrollo individual, sino también en la productividad de las empresas y en la competitividad del país. Especialistas coinciden en que es necesario fomentar alianzas entre el sector público y privado, invertir en programas de actualización tecnológica, y garantizar el acceso de todos los trabajadores a oportunidades formativas, independientemente de su nivel educativo o tipo de empleo.
En un mercado que exige trabajadores más especializados, la capacitación se convierte en una inversión estratégica y no en un gasto. Apostar por la formación continua es apostar por un México más preparado, más equitativo y con mejores condiciones de empleo para todos.

